Aunque parezca muy loco, ya es posible cargar autos con un cable como si fueran celulares. 

Los vehículos eléctricos no emplean combustible ni gas para funcionar, sino que utilizan baterías recargables, las cuales transforman la energía eléctrica en energía cinética. Produciendo así, reduciendo casi a 0 la contaminación.

En el caso de la empresa Etia, juntos desarrollamos un cargador eléctrico. El proceso incluyó: 

  1. Inspiración para un diseño innovador
  2. Anteproyecto
  3. Diseño y desarrollo
  4. Prototipado

Paso 1. Inspiración

Para empezar, realizamos un moodboard (tablero de referencias) en el cual colocamos imágenes e ideas para inspirarnos y crear un diseño innovador y vanguardista. Para así, poder mostrarle estas referencias al cliente.

Siempre, con imágenes para transmitirle al cliente lo que queríamos decir, en cualquier idioma y sin necesidad de tecnicismos.

Paso 2. Anteproyecto

Como dice el nombre, antes de empezar realizamos una serie de pasos previos a la elaboración del producto:

Paso 3. Diseño y desarrollo

Una vez tuvimos conceptualizado y bocetado lo que buscaba el cliente, pasamos a elaborar propuestas morfológicas (de formas) de diseño.

Desarrollamos así: Carcasas personalizables, sockets (lugar donde se enchufa el cargador), cables y packaging ecológico del producto.

Realizamos renders hiperrealistas del final, realizamos modificaciones junto al cliente y pasamos al prototipado.

Paso 4. Prototipado

Siendo esta una de las etapas más cruciales del desarrollo: Imprimimos con tecnología de manufactura digital, 4 prototipos funcionales distintos para probar y testear.

Lo vimos con el cliente, realizamos pruebas y lo fuimos mejorando en un proceso iterativo hasta considerarlo perfecto para lanzar la primera pre-serie al mercado y recibir feedback de consumidores reales.

Así fue cómo desarrollamos un producto ecológico yendo del concept al mercado (hipervincular a la otra nota) y que hoy seguimos produciendo. Además, seguimos manteniendo contacto con el cliente para realizar nuevas acciones o evoluciones del producto.

Si te gustaría realizar un proceso cómo este para tu idea o problema, te invitamos a que nos consultes.

¿Qué es el concept? ¿Qué es el mercado? Esa es la cuestión

Cuando hablamos de ir de un lugar a otro, hablamos de hacer un recorrido. De eso se trata la nota de hoy, del camino: Desde tener un concepto, hasta oficialmente poderlo utilizar o vender. 

Cuando una persona tiene un problema o una idea, solo hay una cosa por hacer, llevarla a cabo. Ya sea solucionando el inconveniente, o haciendo real lo que tenemos en mente. 

Para esto, existe la magia del “diseño industrial”.

Se trata de un proceso creativo y técnico, realizado por equipos multidisciplinarios de ingenieros, modeladores y otros profesionales, para lograr que “algo” se pueda “industrializar” o fabricar a escala.

Entonces, “Ir del concept al mercado” trata de conceptualizar, diseñar, prototipear, probar y fabricar una idea, para crear un negocio o solución.

Sin embargo, no todo acaba en “Ir del concept al mercado”.

Mátriz de producto para producción en serie

Podemos ser una fábrica que hace productos y nada más. O podemos ser un verdadero estudio que acompaña:

La pieza se piensa, se desarrolla, pero más que nada, se prueba, se mejora y se fabrica.

Como estudio de diseño, buscamos incluirte en el proceso. Dónde no exista un “No, no se puede cambiar”. Porque de eso se trata la Fabricación Digital, de un método flexible y por lo tanto, perfeccionable.

Te invitamos a que descubras un lugar dónde podés hacer todos (o cualquiera de) estos pasos, Che3D Studio:

Si te gustaría conocer más casos de resolución con el poder de la ingeniería industrial, visitá nuestros testimonios más conocidos:

Calm y “Cómo sus clientes pasaron de romper su producto a tener un unboxing único”

WeSense y “Cómo pasamos de una idea de solución para la salud de la gente, a un detector de monóxido de carbono”